Es de admirar que un solo
deportista pueda cambiar el devenir de una ciudad entera, una ciudad que en la
década de los 90 se había acostumbrado a ser invencible de la mano del más grande, pero que
sufrió el efecto 2000 en forma de decadencia tras la marcha de su más
prodigioso hijo, Michael Jordan. Después de esto, tras haber tocado el cielo
como el mejor equipo de todos los tiempos se tuvo que acostumbrar a la
desesperanza, a no encontrarse en la cumbre, a ser un equipo más. Diez años
después de la 2ª retirada de MJ llegaba la gran esperanza, Derrick Rose.
Sería exagerado comparar
el caso de Rose con el de Lebron, pero evidentemente tienen similitudes, un
chaval que crece en un barrio marginal de la ciudad/estado que le terminara
eligiendo en el número 1. Digo que es exagerado porque Lebron ya era llamado a
ser uno de los más grandes, pero Rose es una historia con muchos menos focos
(aunque algunos sí que le apuntaban ya en su época universitaria), hasta que el
chaval empieza a jugar. Rose había vivido su adolescencia en una ciudad de
espíritu derrotista, y que ya desde tu primera temporada se espere que seas el
que cambie esta tendencia es mucha presión, y más si el estadio que tienes que
defender tiene a la entrada la estatua del más grande. Algunos jugadores han
sido comparados con él: Kobe, Lebron, Curry; pero ninguno con el peso sobre los
hombros de ser su sucesor en la franquicia que Jordan hizo histórica... Y
Derrick respondió mejor que bien. En 2009 mejor Rookie y campeón del mundo con USA en el
campeonato que vio dar el salto a KD, en 2010 primer All Star y en 2011 MVP más
joven de la historia y récord de 62-20 que a posteriori no sirvió todo lo que
tendría que haber servido.
Vamos a pararnos en
aquella temporada 2010-2011 en la cual la noticia era la llegada de James a
Miami. No recuerdo una temporada tan dominada por un solo jugador en ataque
como aquella de Rose (entendiendo por dominada un jugador que está varios
escalones por encima de sus compañeros y logra ganar partidos él solo en
ataque), ni siquiera el Kobe más estratosférico en la ofensiva había logrado
llegar a las 60 victorias. Es verdad que en esas temporadas la conferencia este
vivía horas bajas y que Kobe tenía como rivales a los Spurs o a los Suns de
Nash y Amare, pero al César lo que es del César. Pero es que Rose no contaba
con nadie que sumase ni la mitad que él en ataque, y esto era porque Rose no
necesitaba sistema, se valía el solo para romperlo, no jugaba 5vs5, jugaba un 1
vs su defensor y las dos ayudas que llegaban. Thibs siempre ha preferido
ataques en estático, la locura no es una opción, pero a ese portento de la
naturaleza no se le podían poner obstáculos, que corra los contraataques aunque
sea en solitario, y que todo fuesen aclarados. Rápido como el viento de la
ciudad de Chicago y fuerte como el toro, símbolo de la franquicia.
El sistema defensivo si
estaba trabajado, como era de esperar en un equipo del bueno de Tom. La defensa
perimetral de Deng y el dominio debajo de los aros de Joakim tenían siempre el
mismo resultado, el número 1 corriendo la pista y acabando el contraataque 10
metros por delante de cualquier compañero. En estático solo se me viene una
cosa a la cabeza, sin el dominio en el poste de Russell, el base de Chicago
jugó durante toda la temporada partidos como los que firma Westbrook cuando
está bien mentalmente, un poderío físico sin respuesta y con muy poco fallo en
la ejecución. A esto le añadía un matiz, Rose nunca se pasaba de revoluciones, todo lo hacía
en su momento. Pero esta superioridad física no alcanzaría la dimensión que
alcanzó sin la mayor de sus virtudes, el rectificado, la plasticidad de Rose a
la hora de atacar el aro en el aire lo cambiaba todo, impredecible, casi
imposible de defender. Además las ventajas que generaba las solventaba también
desde la asistencia, es lógico, si te defienden 3 tíos hay al menos 2 solos, y Noah
debajo del aro o Korver y Deng desde el perímetro no acostumbraban a fallar.
Pero
la postemporada no es lo mismo que la liga regular, aunque Rose se empeñó en
demostrar que los partidos eran un paseo para el, y llegó con bastante facilidad, aunque empleándose al máximo, a la final de conferencia. Sin embargo, la temporada acabó de forma drástica
para el base y sus Bulls. Unos Miami Heat imperiales pasaron por encima de la
franquicia de Chicago antes de las finales que cambiaron la carrera deportiva
de Lebron. En esta serie Rose se volvió un jugador terrenal, promediando 23
puntos bajando hasta unos porcentajes muy bajos de 30%, incluso bajó su acierto desde la línea de
libres. El partido que más se recuerda de los 5 que bastaron para decantar la
eliminatoria fue el 4º, donde Rose llegó con una frescura física inhumana y
casi con la obligación de ganar el partido para que no se le escapase la final.
Sus tres mates dejaban ver lo mejor de su juego, lo sobrado que iba en carrera
y verticalidad. Pero el talento trasciende al físico, curiosamente una frase
que podía marcar la carrera de Rose, los del estado de Illinois se volvían a
casa con un contundente 4-1.
La siguiente campaña
se antojaba extraña, sobre todo porque comenzó en diciembre debido al lockout dado por las discusiones sobre
salarios. Rose seguía siendo el base más solvente en ataque directo de la liga,
pero perdió su impacto debido a las continuas lesiones. Además, Chicago no le
surtió de nuevos compañeros, que falta le hacían para dar el salto por el
anillo, no sé hasta qué punto esto fue culpa del contratazo que firmó el base
en diciembre por el máximo. En la ciudad no había la misma ilusión que un año
atrás, sabían que tener a Rose les aseguraba ir pasando rondas si no se torcían
demasiado las cosas, pero también sabían que en la final de conferencia iba a
esperar Miami, y ya se había visto el brutal desenlace el curso anterior. Los
sueños de los Bulls se truncaron mucho antes de llegar a ese punto. Corría el primer
partido de la primera ronda contra 76ers y el partido estaba solucionado para
los locales, pero llegó el momento fatídico. En la ciudad de Chicago dejó de
soplar el viento, el United Center enmudeció, Rose se había lesionado. Desde
ese día, y durante los próximos dos años, Rose tuvo que sufrir una presión
similar a la de ser el hijo pródigo, todo un país le obligaba a volver, en las
calles se le acusaba de estar abusando de su reputación para elegir cuando
volver. El tiempo le dio la razón a Rose, no estaba para volver, volvió para
principios de la temporada 2013-14 intentando desarrollar su juego
característico y no aguantó ni un mes de competición, otro año perdido. Es
entrañable el carácter que demostró el equipo sin su estrella en el campo y con
varios problemas de lesiones más, llegando a meterse en postemporada año tras
año y dando guerra desde el sacrificio y la defensa al límite típica de la
conferencia este, pero eso no es lo que nos ocupa.
La vuelta de Rose se
daría casi un año después, y parecía que no había mejor pretemporada para el
base que el Mundobasket de España 2014, donde fue el jugador con más minutos de
la rotación en partidos intrascendentes, y para lo que hizo mejor que hubiese
hecho la preparación en la Summer League. Se preveía un cambio en el juego de
Rose, una bajada física considerable, pero que en un jugador de su categoría
fuese sustituida con una evolución a nivel de juego en estático. Nos
equivocábamos. Rose tenía un ansia desmesurada, había estado trabajando el
tiro, pero no hacía ni un tiro sin estar desequilibrado, llegaba a la línea de
tres en semitransición y se jugaba el melón en la mayoría de ocasiones. Cuando
atacaba el aro se veía un Rose muy diferente al de 2011, su cabeza y su cuerpo
no iban al mismo ritmo, y todo quería finalizarlo él. Esto era un preludio de
lo que iba a llegar esa temporada, pero se podía llegar a comprender porque en
el torneo Estados Unidos ganaba los partidos sin querer.
Todo el mundo estaba
ilusionado por el proyecto que había surgido en Chicago, volvían a tener un
equipo basado en dos pilares defensivos (Noah y Butler), pero se contaba con un
refuerzo a nivel de juego en estático brutal, Pau Gasol. El de Sant Boi no
permite jugar en transiciones muy a menudo, pero paradójicamente en el juego en
estático te permite elevar mucho el ritmo siendo el 5 de un equipo bajito
porque tiene una facilidad pasmosa para asistir cualquier posición de la pista
desde el poste medio, y esto para el nuevo Rose que no podía correr todo el
partido era una ventaja si podía aprovechar a Pau en el pick&pop. Pero apareció algo que nadie se esperaba, Jimmy
explotó, se convirtió en un anotador de primer orden en la conferencia este, y
rompió el equipo. Esta anotación necesitaba de un ritmo muy rápido, y el equipo
estaba confirmado a un ritmo de menos de 100 puntos por partido, tanto para
Chicago como para el que estuviera enfrente, algo similar a lo que ocurría en
Memphis. Las estadísticas muestran que al menos en lo defensivo lo
consiguieron, 97 ptos recibidos por partido por 100 anotados, pero esto
seguramente se deba a los primeros meses de competición, dónde Butler era
omnipresente en ataque, Mirotic abría el campo desde el banquillo y la defensa
funcionaba. Después de los primeros meses brutales del que acabó siendo jugador
con mayor progresión parece que se le olvidó su principal característica años
atrás, defender. El equipo sufría atrás porque contaba con un insuficiente
Rose, un apático Jimmy que pensaba en el siguiente ataque y un Dunleavy cuya
mayor virtud no es bajar el culo. Esto supuso un desequilibrio evidente en el
equipo, que no lograba encadenar una serie larga de victorias desde que diese
comienzo el mes de enero. Contaban con 3 jugadores perimetrales que gozan
cuando se imprime un ritmo más bien rápido, mientras los dos interiores
preferían el estático, esos tres perimetrales no estaban dispuestos a defender,
y los dos grandes tenían que intimidar demasiadas jugadas bajo el aro. La mayor
ventaja que les daba su entrenador había sido desperdiciada por una lucha de
egos que no se tradujo en tensiones fuera del campo, sino en un batiburrillo
ofensivo y defensivo dentro de él. Con esta situación tuvo que aparecer el
único jugador de la plantilla que ha demostrado ser ganador durante toda su
carrera, el mayor de los Gasol. El reconvertido pívot debido a su edad y a las
exigencias de la temporada estaba jugando la temporada de su vida, alargando su
rango de tiro y abusando como nunca del poste medio y su pericia al poste bajo,
todo esto con 34 años, pero no bastaba para encontrar la regularidad de los dos
primeros meses de competición.
Llegaron los
PlayOffs, y todavía se tenía esperanza, porque, para ser sinceros, Atlanta
habría conseguido jugar un temporadón, pero Rose, Pau y Chicago cuentan con algo
muy escaso y seguramente lo más importante en el deporte, la grandeza. El
equipo comenzó bien y situó un 3-0 en la serie, con un buen Rose, un buen Jimmy
y un buen Pau… En ataque, en defensa se permitía demasiado para ser
postemporada y más teniendo en frente a Milwaukee, un equipo con problemas a la
hora de anotar. En el cuarto partido llegó otra vez el mayor enemigo de Chicago
durante la temporada, la sobreconfianza del buen ritmo en ataque que deja
huecos atrás. La mayor muestra, una jugada casi metafórica, la canasta en el
último segundo de Jerryd Bayless ganándole la espalda a un Rose que mira al
infinito durante un saque de banda. No les bastó con recibir un golpe, tuvieron
que ser dos, que colocaban la serie con Chicago a un solo partido de ventaja, y
ahí despertó la competitividad de un grupo que soñaba con ser ganador, el
siguiente partido fue el mejor en defensa y ataque de Chicago desde la era
Jordan, apabullante 120-66 para llegar a las semis donde esperaban los
Cavaliers de, como no, Lebron James. Y
justo cuando se creía que los Bulls no le iban a poner muchos problemas a un
equipo que llegaba fuerte después de arrollar en primera a unos buenos Celtics,
el conjunto liderado por Rose sacó a relucir su espíritu competitivo. Lograron
robar el factor cancha dejando a Lebron en 19 ptos con una gran defensa de
Butler y un partido solvente en ataque de Gasol y Derrick que les hacía soñar,
sobre todo al base, que había vuelto para estos partidos. Aunque el segundo partido
fue un paseo de James y los suyos se llevaban la serie a Chicago con 1-1. El
tercer choque fue el mejor de la serie, y se llegó con un marcador ajustado al
tercer cuarto, donde Rose se echó a todo el equipo a la espalda. Todas las
ventajas las generaba él, rompía fácil a Irving y dividía la defensa sin
respuesta terminando bajo aro o doblándola. A falta de 10 segundos y como no
podía ser de otra forma cogió el balón y lo convirtió en una victoria tras un
tablerazo desde la línea de tres, lo había vuelto a hacer, por fin reaparecía
en un gran partido en el momento más importante, una pena que se volviese a
topar con el rey, 4-2 y Chicago de nuevo tenía que volver a casa.
Es curioso que la
gente se quedase con la idea de que Rose podía seguir siendo determinante a tan
alto nivel, yo me quedo con dos ideas muy distintas. Exceptuando el primer
partido y los últimos 12 minutos del tercero, Rose era incapaz de generar para
sus compañeros, todas las ventajas aparecían del emparejamiento de Pau con Love
y de arreones de Butler esperando que alguna vez apareciese la supuesta
estrella del equipo, pero firmó unos porcentajes pobrísimos y se empeñó en
absorber más balón del que le correspondía, además acabó fundido la serie,
muestra de ello los 19 puntos de Dellavedova que les sepultaron. Mi otro apunte
es que Chicago necesitaba de Rose para ganar un partido así, Pau no tiene la
edad para mantener un nivel estratosférico durante 7 partidos en la NBA (aunque
sí en el Eurobasket) y Jimmy Butler no está llamado a ser un grande, si Derrick
no aparece es imposible plantar cara al equipo de “el elegido”.
Esta temporada ha
sido un despropósito, si el principal defecto del equipo era el descontrol en
ataque, con cada uno haciendo la guerra por su cuenta (Rose y Butler), lo menos
inteligente era fichar a un entrenador novato, cuya inexperiencia solo ha contribuido
al crecimiento ofensivo de un Mirotic que se aprovecha de un ritmo alto. Butler
tenía que tirar en exceso del equipo (como muestra el partido contra 76ers, en
el que si no llega a hacer record de la franquicia en puntos anotados por un
jugador en una segunda parte se hubiese perdido el partido), Pau no podía
seguir con tal intensidad y Rose ni estaba ni se le esperaba. El resultado ha
sido quedarse fuera de los 8 primeros de la conferencia por primera vez desde 2008,
con una plantilla de mucho talento bruto pero que no ha sabido encajar sus
piezas. Esto ha tenido una gran consecuencia, el equipo debía de cambiar, uno
de los dos gallos tenía que dejar el corral, y la franquicia de Chicago ha
decidido traspasar a su hijo pródigo a la gran manzana de malas maneras.
Es triste ver
marchar así a un jugador que ha marcado una época en una franquicia, aunque al
final esta época se nos antoje demasiado corta. Nunca me ha gustado
excesivamente, no me agradan los jugadores que son ajenos al sistema de juego a
base del poderío físico por dos razones: normalmente es muy difícil dominar
esta liga desde el físico únicamente (aunque Rose lo consiguió) y el físico
algún día se acaba. Cuando se acaba esa frescura, la grandeza de un jugador se
mide en su manera de reinventarse, a Rose las lesiones le han cortado las alas
demasiado pronto, pero es obvio que no ha sabido adaptarse sin la potencia que
le caracterizaba. Ser testigos de cómo un MVP se convierte a los 27 años en uno
de los peores bases titulares de la liga no es normal, pero tampoco es normal
que alguien llamado a ser el sucesor de Jordan no sea capaz de dar un salto
cualitativo para corregir la pérdida de fuerza en sus piernas. El propio Jordan
vio como cada temporada era más difícil penetrar con tanta facilidad como en
sus primeros años, ya no por la edad, sino porque las ayudas defensivas eran
cada vez más difíciles de sortear. Esto no paró a MJ, que adquirió un mortal
tiro de media distancia y un control en el poste nunca visto antes en un
jugador de su envergadura. El mismo dominio en el poste que ha hecho que Lebron
sea un poquito más imparable, aunque este tenga más talento distributivo desde
esa posición. Sin embargo, el Rose de después de la lesión no ha añadido nada
nuevo a su juego, incluso ha empeorado su tiro porque abusa más de él y es
innegable que ha perdido cualidades con las que sí contaba antes. En la mayoría
de jugadores que se encuentran en el olimpo del baloncesto la virtud más fácil
de encontrar es su inteligencia sobre el campo. Y ya no solo en los más
grandes, jugadores de alta edad como Ginobilli o Iguodala siguen siendo más que
útiles en sus equipos gracias a la economización de sus recursos. Las lesiones
han destrozado física y anímicamente a Rose, y nos han quitado al que podía ser
el mayor rival que encontrase Lebron en la conferencia este demasiado temprano.
No sé cómo le irá al
base de Chicago en los Knicks, porque el proyecto se me antoja impredecible
aunque con mucho talento, sólo esperemos ver a un Rose que se sienta liberado
de la presión a la que estaba sometido en los Bulls y se sepa adaptar a su
nuevo entorno y a convivir con una estrella de la talla de Carmelo, sino siempre nos quedará la temporada 2010-2011, por la que
Derrick es y será historia de la liga.





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