martes, 6 de diciembre de 2016

Lo indescifrable del Atlético de Madrid

Pocas cosas se me antojan más difíciles en el fútbol de más alta élite que ser Diego Pablo Simeone. Por mucho que se hable de que su fútbol está cimentado en la defensa y el repliegue bajo, no podría estar más en desacuerdo con ello. El fútbol del Atleti de los últimos 4 años se basa en un concepto ajeno totalmente a la forma, el concepto de competitividad. El Cholo es un entrenador perfecto para el Atlético porque entiende que para formar parte de la élite hay que dejar la mentalidad de equipo perdedor a un lado y empezar a competir. Si ha logrado esto es porque los jugadores que forman el 11 de cada fin de semana están ahí solo para ganar, casi sin importar el como, ese conocido “partido a partido”.
Aparte del tema Inter, Simeone deja en esta rueda de prensa frases que podrían resumir la temporada del Atleti en cuanto a sensaciones. 
Es cierto que todos los éxitos cosechados por el club han llegado desde lo defensivo, ya sea un repliegue bajo (sobre todo en casos en los que Tiago no estaba sobre el campo) o priorizando la recuperación en el medio para que Koke no tuviese que bajar a recibir. A esta complicidad 1:1 entre el técnico y lo que se hace en el campo se ha llegado gracias a que cada jugador comprende su rol a la perfección: Godín como jerarca del área, Gabi y su saber estar en todo momento, Tiago y su calidad defensiva en zona media, Torres como hombre clave en días que hay que salir a morder (tras la marcha de un especialista como Raúl García). Todo el entramado está formado por perfiles que se asemejan a los de una milicia, pero ¿qué haces cuando uno de esos soldados oposita a disfrazarse de jefe de todo sin llegar a serlo? ¿Y si encima le sale competencia?
 
Fuente: Getty Images 
Aunque en lo referente a competitividad el caso de la 2013-14 sea inalcanzable, el año pasado el Atlético volvió a pisar una final de Champions, y hacer esto por 2ª vez en tres años te da la etiqueta de equipo grande aunque los colchoneros no la quieran. Tus mejores jugadores deciden quedarse a diferencia que hace dos años y acabas teniendo un plantillón lleno de nombres que se pueden colar en el mejor once del año. Hasta la aparición de Griezmann Simeone solo había contado con una superestrella ofensiva en sus filas, Falcao, y siendo un jugador tan enfocado al desmarque, la presencia en el área y el remate no dio nunca problemas de espacio. Pero en septiembre Griezmann rompió a jugar. Viendo que la temporada anterior tocando 15 balones por partido había sido determinante contra los colosos: Barcelona, Bayern y Alemania, qué no podría hacer este chico si tocaba 50 balones. Eso fue lo que debió pensar Simeone y le dejó plena libertad para moverse por el frente de ataque. Con Koke en el centro, Carrasco y Correa por las bandas y la presencia de Filipe Luis como 3er centrocampista casi mediapunta (sin dejar de ser determinante en defensa) se facilitaba que el club del Manzanares mantuviese la posesión y que Antoine tocase más balones. El francés por su parte no redujo su zona de influencia al carril central, se movía por los tres carriles y cada vez que la tocaba lo hacía con tal criterio, calidad y trascendencia ofensiva que se le llegó a poner en el escalón más alto del fútbol mundial justo por detrás de Messi y CR, y no era para menos. Tanto fue el cambio, que jugadores como Gaitán y Gameiro, que habían sido fichados para dar forma a la amenaza al contraataque de la que el Atlético adolecía, perdieron su impacto en esa faceta porque el equipo apenas la necesitaba. El primero salió bastante de los planes y el 2º ha tenido que cambiar radicalmente su juego, aunque sigue siendo una amenaza al espacio. Este nivel demostrado por el bueno de Griezie elevó las expectativas de Simeone, que dudaba que hacer contra los grandes equipos contra los que antes había competido tan bien de una forma diametralmente opuesta a la que demostró en septiembre y octubre. Con Sevilla y Real Sociedad decidió hacer el fútbol que venían haciendo, y aunque perdiesen sendos partidos jugaron un alto nivel que en la mayoría de casos les hubiese asegurado la victoria. Sin embargo, contra Barça y Real Madrid no pretendieron disputarle el balón, ya sea por mérito del Madrid o por demerito del Atlético contra el Barcelona. En el partido del Camp Nou  jugaron mal y se sacó un punto, y en el Calderón contra el Madrid aguantaron el increíble primer tiempo blanco y dominaron completamente los primeros minutos del segundo tiempo hasta el penalti en contra.
Simeone: "A los futbolistas cuando le decís: 'Juega libre' no lo interpretan bien. Griezmann es el primer jugador que tengo que le decís: 'Juega libre'. Y lo hace todo bien. Tiene una inteligencia diferente." 22/08/2016
Los grandes momentos del atlético esta temporada han venido de la mano de mantener el balón con Koke en la medular, pero hay un factor que lo ha alterado todo, la irrupción de Carrasco. De un día para otro, Yanick rompió a marcar goles, en gran parte por la confianza que te da tocar tantos balones en uno de los mejores equipos del mundo. Los desbordes que antes quedaban en nada por la ausencia de una referencia en el área ahora tenían otro propósito, acabar la jugada él mismo encarando siempre hacia dentro. Además sumó recursos sin balón nunca vistos antes en su figura. Lo que a priori parece una noticia muy positiva acabó tornándose en algo con difícil resolución. La explosión de Carrasco no fue de la importancia de la de Griezmann, pero eclipsó totalmente el modelo de juego colchonero, que pasó de tener una referencia ofensiva que lo cubría todo, a tener dos jugadores capaces de crear para ellos mismos o para otros compañeros, lo que se ha traducido en incertidumbre y resultados alejados de la perspectiva que aparecía en septiembre. Esto ha hecho que, con la vuelta de Tiago, Simeone de varios pasos atrás, volviendo a alinear a Koke en banda y priorizando el sistema defensivo al ofensivo.
 
Fuente: Getty Images
El futuro inmediato del club se presenta inestable, aunque estén clasificados como primeros de grupo en Champions por delante del todopoderoso Bayern, la clasificación en liga habla de lo irregular que está siendo la temporada de los del Manzanares, aún siendo el periodo que más destellos ha dejado de la era Simeone en ataque. Tras la vuelta de Antoine al mundo de los mortales (de momento) el Atlético se debate entre que plan seguir en las grandes citas, si apostar por un protagonismo con balón que no le ha dado ningún triunfo contra estos equipos, o seguir con el énfasis defensivo que les ha aupado a la cima mundial y con el que han superado al propio Bayern esta temporada (aunque en este partido generaron mucho más de lo que habrían generado hace un año). El gran problema emerge en que el equipo no ha sido preparado para llevar la iniciativa con el balón, y cuando lo hacen la defensa sufre más de lo debido, pero cuando se juega priorizando el entramado defensivo se tiene la sensación de estar desaprovechando talento.

Personalmente no me atrevo a decir que el atlético haya perdido o vaya a perder el rumbo porque sé que lo más probable es que en mayo esté al menos en semis de UCL, pero su caso de momento me parece muy difícil de descifrar. Por suerte,  yo no soy el entrenador de los rojiblancos, ese honor es de uno de los dos mejores del mundo, Diego Pablo Cholo Simeone. 

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